Las porciones se introducen en una cámara de fermentación donde la masa subirá y estará lista para el relleno (en los LunchWaf) y para su cocción en condiciones óptimas.
Todo el proceso de fabricación ocurre a la vista del cliente, no sólo invitándole a un atractivo espectáculo, sino también para garantizar que los productos son frescos, respetando al máximo todas las normas de seguridad e higiene alimentaria.